Las botas de seguridad no solo deben cumplir una serie de requisitos obligatorios, sino que también deben asegurar el rendimiento, el confort y la seguridad en todas aquellas profesiones que exigen pasar muchas horas de pie en entornos complejos. Aunque la protección es un aspecto fundamental, es la combinación de seguridad, confort, durabilidad y practicidad lo que determina si una bota ofrece lo que necesitan los usuarios de cada sector.
Hay siete factores que influyen sobre el rendimiento de los usuarios en sectores como la construcción, la energía, la producción, los suministros o los servicios de emergencia. Estos factores son fundamentales en el desarrollo de las tecnologías avanzadas del calzado GORE-TEX® para uso profesional.
1. Protección mecánica: la base de la seguridad
Las botas de seguridad deben proteger al usuario en el caso de impacto, objetos punzantes, aplastamiento o terreno irregular. Las punteras de acero o de materiales compuestos protegen del aplastamiento provocado por el impacto de objetos, mientras que las capas antiperforación (plantillas intermedias de acero o textiles) tienen la finalidad de proteger de los clavos y objetos punzantes del suelo. Por otro lado, las paredes laterales y estructuras de la suela reforzadas proporcionan estabilidad en entornos imprevisibles.
Las normas internacionales, como la norma EN ISO 20345:2022, clasifican los niveles de protección y garantizan que las botas de seguridad cumplan con unos requisitos mínimos de rendimiento. El empleo de tejidos y laminados avanzados permite a los fabricantes de calzado asegurar la protección sin sacrificar el confort ni la durabilidad de las botas.

2. Impermeabilidad y gestión de la humedad: pies secos, pies seguros
Si en las botas entra agua y se mojan los pies, se sufre una pérdida rápida de confort y disminuye el rendimiento del usuario. Unos pies mojados pueden derivar en la aparición de ampollas, malos olores y hongos y, si hace frío, la sensación de estrés e incomodidad aumenta. Además, es importante que las botas faciliten la disipación del sudor para evitar que los pies se sobrecalienten a causa de la acumulación de humedad y calor en su interior.
Por ello es imprescindible disponer de soluciones impermeables y transpirables a la vez. Las membranas impermeables y transpirables como la membrana GORE-TEX®, las costuras termoselladas y los tratamientos repelentes al agua (DWR) ayudan a mantener los pies secos y facilitan la disipación del vapor del sudor. De esta manera es posible asegurar la sensación de confort en diferentes condiciones climáticas durante los largos turnos de trabajo.

3. Peso: cada paso cuenta
El peso ejerce un efecto significativo sobre la fatiga diaria. Diversos estudios señalan que caminar con un peso adicional sobre los pies requiere de cinco a siete veces más esfuerzo que cargar con ese mismo peso sobre la espalda.[1] Ello se debe a la acción repetitiva de frenado y aceleración a cada paso, lo que implica un estrés adicional significativo sobre los músculos y el sistema circulatorio del cuerpo. En los turnos largos, ello puede acelerar la fatiga muscular y reducir la concentración.
Los fabricantes de calzado emplean cada vez más materiales compuestos avanzados y laminados ligeros para disminuir el peso de las botas sin renunciar a la protección. Su objetivo –ofrecer un calzado seguro con una estructura más ligera– se alinea con la filosofía de diseño de los productos GORE-TEX® para EPI.

4. Confort, ajuste y transpirabilidad: rendimiento durante todo el día
El confort influye sobre el rendimiento, la concentración y el bienestar. Un calzado con un buen ajuste que favorezca un clima interior equilibrado ayuda a reducir la fatiga y la sensación de incomodidad tras largos periodos de pie o caminando.
Entre los principales factores que promueven el confort se encuentran las plantillas ergonómicas, la amortiguación, el ajuste regulable y los materiales del corte amoldables al pie. La transpirabilidad también desempeña un papel fundamental en el control climático del calzado. Gracias a su flujo de aire y gestión de la humedad, las botas GORE-TEX® ayudan a mantener una temperatura constante en el interior del calzado, lo que favorece el confort a largo plazo sin sacrificar la protección.
5. Cuidado fácil: protección duradera
El cuidado de las botas debe ser fácil. La repelencia al agua, la protección del cuero y la eliminación de la suciedad ayudan a prolongar la vida útil de las botas, pero los usuarios suelen dejar de lado las tareas de cuidado y mantenimiento cuando requieren mucho tiempo.
Sin embargo, los nuevos materiales sintéticos empleados actualmente para la fabricación del calzado requieren mucho menos mantenimiento que los usados tradicionalmente. Algunos materiales, como los de la tecnología de corte GORE-TEX® EXTRAGUARD, son rápidos de limpiar para facilitar su mantenimiento y conservar mejor sus propiedades de rendimiento y protección.

6. Durabilidad: botas diseñadas para resistir la vida real
Las botas de seguridad se utilizan en entornos complejos y soportan una flexión y abrasión constantes. Sus materiales deben resistir el desgaste, sus costuras no deben ceder a la presión y sus estructuras deben mantenerse estables con el paso del tiempo.
Un calzado duradero reduce la frecuencia de sustitución y asegura una estabilidad y protección constantes. Los materiales y laminados duraderos, incluidos los desarrollados por la marca GORE-TEX® para aplicaciones de seguridad, tienen en cuenta el concepto de durabilidad en la vida real. Todos los materiales exteriores, la capa térmica, la membrana GORE-TEX® y el forro deben superar rigurosas pruebas en condiciones muy exigentes.
7. Rendimiento responsable: botas diseñadas para una larga vida útil
Aproximadamente el 80 % de las emisiones de carbono de una bota de seguridad se generan en la fase de producción. Por eso la durabilidad es una de las formas más eficaces de reducir la huella ecológica. Si unas botas son duraderas, se llevan durante más tiempo, por lo que las emisiones de carbono asociadas a su producción se distribuyen a lo largo de más años de uso. Como resultado, el impacto medioambiental anual disminuye casi un 50%.[2]
Los materiales duraderos, los elementos reparables y el mantenimiento contribuyen a la durabilidad del calzado. Las botas fabricadas con componentes duraderos, como los laminados GORE-TEX®, tienen una vida útil más larga. Ello reduce la frecuencia de sustitución y promueve un uso responsable de los recursos.
¿Por qué son importantes estos factores?
La selección de unas botas de seguridad no solo debe basarse en requisitos normativos. Su rendimiento en la vida real dependerá de la correcta interacción de los siguientes factores: protección, comodidad, durabilidad, peso, gestión climática, cuidado fácil y sostenibilidad.
Profesionales de todo el mundo necesitan contar con un calzado que esté a la altura de las exigencias de su sector. Si unas botas de seguridad cumplen con estos siete factores, ayudan a reducir la fatiga, favorecen el bienestar y refuerzan la confianza de los usuarios en entornos laborales complejos.

[1] (Soule & Goldman et al. 1969; Legg & Mahanty 1986) y un informe del ejército estadounidense (Knapik et al. 2004)
[2] Bodoga, R. et al. (2024): Environmental Impact of Footwear Using Life Cycle Assessment – Case Study of Professional Footwear. Sustainability, 16 (14), 6094. https://doi.org/10.3390/su16146094